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Helicobacter Pylori

La gastritis es una afección estomacal muy frecuente en nuestro país. En muchos casos puede ser la condición que puede desencadenar en la formación de úlceras. Hasta el año 1982 se creía que las condiciones que predisponían a la gastritis crónica eran aquellos malos hábitos como la ingesta de alcohol, café, cigarrillos e inclusive condiciones de stress o ansiedad. Es en este año que dos investigadores australianos de nombres Barry Marshall y Robin Warren descubren que la pared de estos estómagos con gastritis contenían una bacteria a la que denominaron Helicobacter pylori por su parecido con otra bacteria intestinal ya conocida.

Desde ese momento y con estudios confirmatorios durante los siguientes años, la historia natural de la gastritis y la úlcera cambió por completo.

En el Perú la alta incidencia de gastritis crónica tiene una aparente relación con la incidencia de infección por Helicobacter pylori. Es importante mencionar que el Helicobacter pylori no es la única causa de la gastritis.

La infección por Helicobacter pylori se adquiere en edades tempranas de la vida y el número de casos existentes es igual en las tres regiones peruanas. Se cree que otros factores como los malos hábitos antes mencionados predisponen a la persona a desarrollar gastritis y síntomas relacionados a ella. Vale decir que muchos cargamos con la infección y somos completamente asintomáticos. Aún cuando no está completamente demostrado, se sabe que el Helicobacter se transmite de manera fecal-oral. Los factores de higiene en las edades tempranas en la población peruana son las razones de la alta incidencia de esta infección. Estudios epidemiológicos demuestran una baja en el número de casos nuevos en las clases socio económicas media y alta. Para el 2002 la incidencia fue de 58.7% abajo de 83% en 1985.

La gastritis se caracteriza por síntomas como dolor en la boca del estomago, indigestión, eructos, sensación de nausea sin vómitos, y sensación de llenura precoz con distensión abdominal. Solo aquellos pacientes con sintomatología son candidatos a estudios diagnósticos. El examen diagnóstico ideal es la endoscopía con biopsias. No solo demuestra la presencia de la bacteria, pero también nos da información acerca del estado de inflamación de la pared del estómago ayudando a determinar el riesgo de otras condiciones asociadas a esta infección. También existen otras formas para detectar la infección como un examen de sangre o un examen de aliento. Estas pruebas detectaran la presencia de la infección sin determinar el daño que esta infección pueda estar ocasionando a la pared del estomago.

No toda persona que porte a la bacteria necesitará tratamiento. Es decisión del doctor quien tomará en cuenta ciertos otros factores de riesgo, si es necesario el tratamiento.

Existe una tendencia reciente a combinar las palabras cáncer de estómago y Helicobacter pylori. Existe una relación entre ambas entidades pero no es directa. Vale decir, el Helicobacter pylori no causa cáncer, pero en ciertas personas puede ser un factor predisponente y determinante. Personas con familiares que han tenido cáncer y personas que han crecido en las alturas del país están mas predispuestas a formas más agresivas de gastritis aumentando el riesgo de la transformación maligna.

El tratamiento de esta infección es complejo e involucra de 10 a 14 días de dos antibióticos y bloqueadores de ácido. Una vez muerta la bacteria, la evolución de la gastritis crónica a otras condiciones como cáncer se reducen a cerca de cero.

Una vez tratado el paciente debería de hacerse la prueba de aliento para corroborar la erradicación de la bacteria. En el mejor de los casos el tratamiento actual cura a 95% de los pacientes El índice de recurrencia es del orden de 20% para la misma cepa. Hay varias cepas de la bacteria por lo tanto es factible reinfectarse con otra cepa de Helicobacter. Es importante mencionar que el examen de sangre permanecerá positivo por un promedio de 5 a 6 años inclusive después de la infección, de tal manera que un segundo examen de sangre no tiene ningún valor diagnóstico.

 
 
 
 
Ricardo Palma
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